¿Qué actividades económicas son medioambientalmente sostenibles?

Lo medioambiental y sostenible cobra cada vez mayor protagonismo. Ahora la Comisión Europea se lanza y publica una sección dedicada al clima de su Taxonomía de la Unión Europea, “un sistema de clasificación dinámica que ayudará tanto a inversores como a empresas a identificar qué actividades económicas son medioambientalmente sostenibles y a cuantificar su impacto positivo. El sector financiero podrá emplear la herramienta de clasificación de la Taxonomía para dirigir el capital hacia objetivos medioambientales”, afirma Funds People.

En la actualidad, Europa tiene que atraer 290.000 millones de euros al año de capital privado destinados a actividades sostenibles para, tan solo, cumplir con los objetivos relativos al cambio climático. Las siglas ESG, (Environmental Social Governance) o SRI, (Socially Responsible Investing) han pasado de ser tendencia a ser una regla. Pero, ¿qué es y qué no es el ESG?

El ESG es un sistema que se ha diseñado con el propósito de potenciar una economía limpia, libre de emisiones de carbono y para mejorar el rendimiento medioambiental de las industrias. Su objetivo es intentar frenar el cambio climático, redirigirse hacia una economía circular, proteger los recursos marinos e hídricos, entre otros. Este sistema establece los criterios de análisis técnico de aquellas actividades económicas que pudieran realizar una aportación sustancial a alguno de los 6 objetivos medioambientales de la UE sin perjudicar al resto, concluye Funds People.

El propósito de esta Taxonomía es garantizar mayor transparencia y pretende acabar con términos como el greenwashing, o ecopostureo. Por el momento la iniciativa está teniendo muy buena acogida en el sector y, al reglamento delegado de MiFID II, se incorporarán consideraciones ESG en la información precontractual y test de idoneidad, según afirma Funds People. Puedes ver el Informe de la Comisión Europea sobre la Taxonomía de la Unión Europea a través de este enlace.

Esta concienciación sobre el medioambiente y la sostenibilidad cada vez cobra más fuerza en todos los sectores. En este sentido, durante la semana pasada máximos responsables de diversas instituciones y empresas han acudido a Santander a unas jornadas y cursos organizadas por la Asociación de Periodistas Económicos (APIE) y la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP), y patrocinado por el BBVA. Uno de los seminarios donde participaron Pablo Hernández de Cos, gobernador del Banco de España junto a Carlos Torres, fue el de Las finanzas sostenibles y su importancia en el futuro de la economía donde, Torre Vila puso en valor el progreso hacia un mundo más sostenible y global.

En cuanto al denominado greenwashing, José María Roldán, presidente de la patronal bancaria AEB, insistió en el riesgo que conlleva e intervino en el seminario de Santander añadiendo que “el mercado será inmisericorde con cualquier práctica cosmética que se lleve a cabo” porque según afirma, “esto de las finanzas sostenibles no es una moda pasajera, sino que ha llegado aquí para quedarse.”

Otros miembros destacados del sector también pudieron dar su opinión en el curso de APIE, según recoge La Vanguardia, el presidente de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), Sebastián Albella, aseguró que es muy útil la taxonomía definida por la Comisión Europea para dictaminar qué son finanzas sostenibles y qué no. En cuanto a la CNMV, esta tiene registrados 56 fondos y sicavs solidarios y sostenibles, con un patrimonio conjunto superior a los 3.400 millones de euros. Según recoge el periódico Expansión, “se trata de fondos que o bien están haciendo un cribado negativo o invirtiendo directamente en actividades relacionadas con la lucha contra la pobreza o la mejora del medio ambiente”. Por su parte, el vicepresidente del Banco Central Europeo (BCE), Luis de Guindos, destacó que es partidario de que “los riesgos del cambio climático se incluyan en los nuevos test de estrés de la banca”.

En definitiva, la banca tiene que estar preparada para los nuevos cambios que se avecinan y adaptarse a las necesidades medioambientales y sostenibles para cumplir con los objetivos relativos al cambio climático. Las nuevas exigencias de los reguladores y de los clientes para que las actuaciones de la banca sean respetuosas con el medio ambiente suponen un avance para alcanzar un futuro mejor para todos.