¿Cuáles son los costes ocultos que corroen la rentabilidad de los fondos?

Entre algunas de las partidas que terminan con parte de las ganancias se hayan el corretaje de acciones y bonos y la contratación de coberturas y comisiones por cambio de divisas. Con la entrada en vigor de MiFID II, la nueva regulación sobre mercados financieros, todos los fondos tienen la obligación de ofrecer más información acerca de los importes en los que inciden en la gestión. Por otro lado, las gestoras tienen que explicar minuciosamente el por qué de la elección de un proveedor u otro para la compraventa de títulos o para su custodia.

A continuación, enumeramos algunos de los costes que acaban reduciendo la rentabilidad del inversor sin que este se dé cuenta, según afirma el periódico Cinco Días.

1 – Corretaje. Es uno de los importes más caros que pagan los fondos ya que si cualquier administrador quiere comprar una acción o un bono debe contratar a una agencia de corredores para que se lleve a cabo la operación. Hasta la entrada en vigor de la directiva MiFID II, los gastos que pagaban las gestoras no estaban detallados y se confundían con otro tipo de servicio. Ahora, cada agencia de corredores debe aclarar y desglosar cada una de estas partidas. Cuantas más operaciones realice un fondo, mayor será el coste de corretaje. Existen dos tipos de costes de corretaje, los explícitos donde el bróker cobra un 0,1% del importe de la operación, o los implícitos donde el bróker descuenta una parte del precio del activo adquirido.

2 – Cambios de divisas. “Este tipo de gasto es una comisión oculta y suele reportar grandes beneficios al depositario”, explica Unai Ansejo, consejero delegado de la firma de inversión automatizada Indexa Capital, según recoge Cinco Días. Cuando el fondo compra un activo en una moneda que no sean euros (por ejemplo, acciones de Apple, en dólares), la gestora debe comprar estos dólares. En vez de comprar al precio de mercado, “se aplica una comisión que puede ser muy elevada, por ejemplo un 3%”, apunta Ansejo. Es decir, se trata de una comisión oculta para los clientes donde numerosas gestoras y bancos aprovechan ese desconocimiento para así incrementar sus ingresos sin que el cliente se entere de este coste adicional.

3 – Análisis. Para saber dónde tienen que invertir las gestoras necesitan realizar un estudio exhaustivo para conocer en profundidad los países, sectores y compañías donde tienen intención de invertir. Pero muchas de las entidades no pueden dedicar tiempo a ello por lo que externalizan este servicio a otras firmas para que realicen informes sectoriales y de análisis detallado. Según afirma Cinco Días, “con la llegada del MiFID II, más de 600 fondos de inversión han optado por que sea el patrimonio de los fondos de inversión que administran quien se haga cargo de estos costes de análisis. Además, están cargando a los fondos el importe que les cuesta la conexión con la plataforma de información financiera Bloomberg, que puede llegar a 60.000 euros por usuario al año”.

4 – Gastos de administración. Es donde se incluyen todo tipo de conceptos, desde los costes de auditoría, los costes de registro en la CNMV y además las comisiones de las gestiones pagadas a otros fondos de inversión.

5 – Contratación de coberturas. Según indica Cinco Días, “este tipo de vehículos permite, por ejemplo, que un fondo sobre Bolsa española tenga una cobertura sobre el Ibex de modo que, si cae la renta variable, sus pérdidas sean menores”.

6 – Impuestos. La mayoría de la gente cree que los fondos de inversión no tributan y eso no es del todo cierto. En España solamente se tiene que tributar por las plusvalías que se generan al vender un fondo. Pero sí que es cierto que el propio fondo sí que tiene que pagar impuestos de sociedades del 1% por las ganancias materializadas dentro de su cartera. Con la entrada en vigor de una nueva tasa sobre transacciones financieras aprobada por el proyecto de Presupuestos Generales del Estado se cobrará a las compras de aquellas acciones españolas que tengan una capitalización superior a 1.000 millones de euros un importe equivalente al 0,2% de la transacción.

7 – Implícitos. Existen algunos costes que asume un fondo de inversión que son tan evidentes como los que se han mencionado antes, se trata de los costes implícitos. Un claro ejemplo es el diferencial entre el coste de compra y el coste de venta. “Si uno quiere comprar un valor, tiene que pagar un sobreprecio y, de la misma manera, si quiere vender un valor debe asumir un determinado coste en forma de un menor precio de venta” afirma el diario Cinco Días. Para reducir al máximo ese coste, el bróker tiene que actuar rápido y garantizarse de algún modo el acceso a las mejores contrapartidas.