ETF: los riesgos sistémicos del crecimiento de fondos pasivos

Los reguladores financieros de todo el mundo están mostrando cada vez más su preocupación por los peligros potenciales que traen consigo los ETF (Fondos de Inversión Cotizados), que ahora representan 5,2 billones de dólares de activos a nivel mundial.

Los ETF son fondos pasivos que se han convertido en una gran competencia para los fondos tradicionales, de hecho, su crecimiento ha sido fomentado por las altas tarifas y el bajo rendimiento de muchos gerentes de activos tradicionales.

Según señala Financial Times, la gran cantidad de dinero que están recibiendo los ETF a nivel mundial podría suponer una amenaza para los intereses de los consumidores y para la estabilidad del mercado en periodos de alta volatilidad o estrés.

De hecho, eventos como el desplome de agosto de 2015, cuando una gran cantidad de ETF dejaron de comercializarse en los Estados Unidos después de algunos giros en el mercado bursátil, sirvieron como una advertencia a los límites de estos fondos.

Episodios como este provocaron un debate sobre los riesgos que plantean los ETF y se cuestiona si los reguladores deberían “considerar restringir el crecimiento de los ETF”. El debate ahora se ha abierto camino en las agendas de los reguladores globales de valores, que quieren asegurarse de que “el próximo accidente en los servicios financieros no provenga de la industria de la ETF”, ya que debido a la gran cantidad que gestionan estos fondos, podría suponer daños graves al mercado.