El juego de la velocidad

Hace 5 años, el autor del libro Flash Boys, Michael Lewis, logró que el mundo de los datos en el comercio sonará emocionante y detalló el gran esfuerzo de las entidades financieras para conseguir que los datos se movieran más rápido entre Chicago y Nueva York. Estos márgenes de tiempo permitieron a los comerciantes obtener más ganancias, aunque hoy en día según Donals MacKenzie, profesor de finanzas y sociología en la universidad de Edinburg, cree que los márgenes apenas son relevantes ya que cree que esa velocidad vertiginosa está aumentando.

En la actualidad los cables de fibra óptica pueden mover los datos extremadamente rápido en largas distancias, pero solo si los cables son rectos, es cuando la luz incide en el lado del cable y ello repercute en más tiempo. Pero, el uso de ondas de radio evita el problema, ya que las señales pasan a través del aire. De cualquier manera, importa dónde se colocan físicamente los cables y las torres, ya que el posicionamiento puede perder o ahorrar nanosegundos. Y ahí es donde estallan situaciones cómicas entre las empresas.

Al menos existen dos razones por las que estos juegos de alta velocidad son importantes.

La primera, es que ya no vivimos con un sistema financiero donde la mayoría de nosotros entendemos. Buscamos en lugares como la Bolsa de Nueva York para mostrar los precios de las acciones, pero el 40% de las operaciones en acciones, según afirma la presidenta de NYSE, Stacey Cunningham para el periódico Financial Times, tienen lugar en “fondos oscuros”, lugares privados opacos para el público en general. Además, el profesor MacKenzie estima que las operaciones algorítmicas representan la mitad de los flujos en los principales mercados de renta variable. Lo que se concluye en que son pocas las personas que entienden estos flujos; incluso los reguladores luchan para mantenerse al día.

En segundo lugar, se sitúan las operaciones de alta frecuencia en el aspecto físico de nuestra economía digital. Cuando hablamos de “ciberespacio” o “la web”, suponemos que es intangible y olvidamos la infraestructura que hay detrás, en el mundo real. Un hecho ampliamente desconocido es que Londres disfruta de una ventaja geográfica sobre sus rivales europeos, pues los datos pueden moverse a través de cables submarinos unos pocos microsegundos más rápidamente al Reino Unido desde Chicago y Nueva York.

Cualquiera que pretenda entender cómo funcionan los mercados de renta variable debe mirar de cerca a los nuevos “flash boys” con las torres y cables. La conexión entre el mundo cibernético y el mundo físico.