La Tasa Tobin se aproxima a España

Originalmente la Tasa Tobin se trataba de un impuesto que pretendía frenar la especulación en los mercados de capitales y las variaciones en los tipos de cambios, pero con el tiempo se fue modificando para adaptarse a las transacciones financieras y promover actuaciones fiscales en la operativa de los mercados, según afirma el periódico el Mundo. En España todavía no se ha implantado la tasa Tobin pero dada la victoria del PSOE en las últimas elecciones generales, Sánchez ha retomado de nuevo el tema.

«Se relanzará la creación del Impuesto sobre las Transacciones Financieras». Y lo explica: consiste en «gravar con un 0,2% las operaciones de compra de acciones españolas ejecutadas por operadores del sector financiero, con independencia de la residencia de las personas o entidades que intervengan en la operación, o del lugar en que se negocien», según cita el Mundo.

De momento ni las gestoras, ni los reguladores del mercado ni las autoridades bancarias están convencidos de la idea y ponen como ejemplo el caso de Francia donde se inspira el modelo de Sánchez y donde empezó a aplicarse un gravamen del 0,3% en 2012 y se llegó a la conclusión de que los clientes han sido los más perjudicados y quienes en última instancia han tenido que pagar la tasa. Tampoco en Italia consiguió sus objetivos, pero sí que es cierto que en Reino Unido aporta 4.500 millones.

Según una encuesta reciente de YouGov, compañía encargada de algunos de los estudios más importantes del país, un 80% de los británicos que participan activamente en el mercado de Bolsa ni siquiera saben de la existencia de este impuesto, pues el pago a Hacienda se incluye automáticamente. Desde Inverco, la patronal de las gestoras, afirman que, «aunque se ha pensado como un impuesto a las entidades financieras, muy previsiblemente lo acabarán pagando los partícipes, en un sector como la inversión colectiva –fondos de inversión y fondos de pensiones– que desempeña un papel fundamental, según recoge el artículo del Mundo.

La Tasa Tobin lleva años en la mesa de debate, y el verdadero problema es que los países de la UE aún no se han puesto de acuerdo a la hora de establecerla de manera conjunta, y es precisamente esa falta de coordinación la que está haciendo alejarse a los inversores.