Los bancos cobran cada vez a más empresas por los depósitos

El Banco Central Europeo ha impuesto tipos negativos que penalizan a las entidades por tener liquidez, hasta el punto de que en la zona euro un 20% de los depósitos de empresas ya abonan al banco un interés, según datos del eurobanco.

El organismo recomienda a las entidades que cobren por guardar el dinero de las compañías, aunque no lo aconseja para los particulares, ya que estos podían abandonar el banco y guardar su dinero de otra forma.

En esta situación el negocio se ha complicado ya que el BCE penaliza a las entidades por tener liquidez, cuando antes lo normal era que el banco retribuyese los depósitos con un interés para luego poder prestar ese dinero a un tipo más alto y obtener beneficio.

En 2014, para enfrentarse a la crisis, el BCE inyectó al sistema financiero liquidez. Sin embargo, como las entidades no se encontraban en una buena situación, no prestaban el dinero para no asumir riesgos, por lo que el dinero no circulaba y no se trasladaba a la economía real.

Ante esta situación el BCE comenzó a cobrar a las entidades una penalización por los depósitos, el llamado tipo negativo. En esta situación, los bancos tuvieron que buscar otros destinos en los que dejar el dinero, como la deuda pública, que legalmente no penaliza sus balances.

Según señala El País, “Ahora el BCE se plantea incluso más bajadas de tipos y ha elaborado un estudio en el que defiende la validez de estos intereses negativos”.El eurobanco pretende demostrar la validez de este cobro debido a que “las corporaciones no pueden conducir tan fácilmente sus operativas sin los depósitos bancarios”, señala. Añade que “ocurre sobre todo si los bancos son sanos ya que esas entidades han aumentado los depósitos gracias a un contexto de búsqueda de seguridad”.

Por otro lado, en la periferia temen perder su principal forma de financiación y pocos bancos repercuten los tipos negativos. En opinión de la banca española, “se estaría fomentando otra vez la fragmentación entre el centro y la periferia al favorecerse a las entidades más seguras porque cuentan con Estados fuertes que los respaldan”, destaca El País