MiFID II: sus consecuencias imprevistas

Las nuevas normas que trajo consigo MiFID II tras su entrada en vigor el año pasado han tensado las relaciones entre los analistas y las gestoras de fondos. MiFID II exige a los gestores de fondos pagar por el análisis de forma separada a las comisiones por tráding.

Anteriormente, muchos bancos y brókeres ofrecían el análisis de forma gratuita con el fin de atraer a gestoras de fondos para que operasen con ellos. Sin embargo, con esta medida, esta situación ha cambiado con el objetivo de acabar con los incentivos y conflictos de intereses.

Según señala el diario económico Expansión, “recientemente se ha cobrado a algunos gestores de fondos por mensajes de voz no solicitados de analistas de banca, que tratan desesperadamente de cubrir las cuotas de interacciones con clientes.” Ahora, tanto los analistas como los gestores de fondos se han visto obligados a controlar reuniones, llamadas, correos electrónicos e incluso servicios de mensajes instantáneos.

En su momento, la mayoría de las gestoras de fondos decidieron cargar el coste del análisis a su contabilidad en lugar de trasladarlo a los inversores. Por su parte, grandes bancos de inversión como JPMorgan optaron por reducir los precios que cobraban por el análisis para mantener la cuota de mercado, provocando una guerra de precios.

Ambas decisiones han provocado que la situación aún no se haya calmado y que se haya visto perjudicada la parte baja del mercado, con un precio del análisis que sigue variando. “Muchos analistas han optado por pasarse a la parte compradora o a trabajar para la parte corporativa [en relaciones con los inversores]”, explica Richard Buxton, consejero delegado de la gestora Merian Global Investors.