MiFID II: los retos a los que se enfrenta la CNMV con la nueva normativa

La transposición de MiFID II al ordenamiento jurídico español está aun pendiente de completar y, en los próximos meses, la industria tendrá que terminar de adaptarse a las nuevas reglas de los mercados. MiFID II ha supuesto una radical revisión de la organización y relación con los clientes de las entidades que prestan servicios de asesoramiento y gestión de inversión.

MiFID II no solo ha supuesto una transformación para estas entidades sino también para otros organismos como la CNMV, para el que la normativa ha sido un gran desafío. La transposición se trata de un proceso complejo y con mucha burocracia que supone un reto para una CNMV con cada vez más competencias.

De hecho, según señala el diario económico Expansión, este ha sido un año de trabajo intenso para el supervisor que “no ha cosechado éxitos en su objetivo, compartido con el Banco de España y el Ministerio de Economía, de convencer a las entidades financieras que abandonarán la City por el Brexit para que se trasladen a Madrid.”

A la entidad supervisora aun le quedan varios objetivos pendientes. La CNMV tiene en manos una reforma de las comisiones de nombramiento y retribuciones de las empresas cotizadas y además, con MiFID II, el organismo supervisor tiene más competencias en la vigilancia de los mercados.

Por otro lado, además de hacer cumplir las normas, la CNMV se ha marcado como objetivo contribuir a mejorar la competitividad y el atractivo de los mercados españoles. En este sentido es necesario la agilización de procesos, simplificando requisitos y trámites.

El diario Expansión también menciona los cambios introducidos debido a las nuevas tecnologías: “la transformación tecnológica en el sector financiero es otro de los grandes desafíos de la CNMV”. Según este medio, el tema más complejo tiene que ver con las criptomonedas y su regulación, que todavía se debate en los foros internacionales.

Por último, hay dos reformas institucionales pendientes que pueden afectar a las competencias de la CNMV. Una de ellas, es la nueva autoridad de reclamaciones del usuario financiero, mientras que la otra es la reforma del sistema europeo de supervisión financiera, que conllevaría la pérdida de algunas funciones del organismo en favor de ESMA.

Según la CNMV, “siempre que haya verdadera coordinación entre esa autoridad y la CNMV, la reforma puede ser positiva” El organismo ha afirmado, además, que está absolutamente dispuesto a colaborar y a apoyar su desarrollo.

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