Presión para que MiFID II se globalice

La Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos SEC, insta el permiso de los pagos “hard dollar”. Wellington Management y Dodge & Cox está presionando al regulador de Wall Street para que les permita aplicar las reglas de transparencia de costos de MiFID II en Estados Unidos.

En la actualidad en los EE. UU., los corredores no pueden recibir pagos directos por investigación a menos que estén formalmente registrados como asesores de inversión, lo que aumenta las obligaciones de cumplimiento. Esto choca con MiFID II de la UE ya que la directiva obliga a los administradores de activos a dividir el costo de la investigación de inversiones de la compra y venta de valores, un proceso conocido como desagregación.

Invesco dio una clara indicación en su informe anual el mes pasado cuando afirmó que “las presiones competitivas impulsadas por los clientes pueden causar una expansión del modelo de pago por investigación de MiFID II a otras regiones comerciales en las que opera, incluido en EE. UU, recoge el periódico Financial Times.

Las soluciones que plantean para aplicar MiFID II son administrativamente complejas, aunque varios grupos lamentan no contar con los beneficios de ésta, en especial la libertad de poder realizar una investigación de proveedores que no les proporcionan la ejecución. En EE. UU la separación completa no es posible.

Según afirma el periódico Financial Times, los gerentes tienen que comprar la investigación de los mismos corredores que utilizan para negociar. Tyler Gellasch, director ejecutivo de Healthy Markets Association, un grupo comercial centrado en el inversor aclaró: “Los administradores de activos deben poder comprar por separado para investigación y comercio”. Además, afirmó que los grupos de fondos de EE. UU., tienen libertad sobre cómo obtener investigación.

El choque regulatorio también es discrepante entre los inversores europeos y estadounidenses dado que los clientes estadounidenses continúan financiando los gastos de investigación de los administradores de activos, mientras que la mayoría de los inversores de la UE escapan a la carga.

La ruta que finalmente elegirá el regulador, todavía no está clara.